20.9.10

Jamas desaparecí



Desde la pasada lluvia de estrellas en aquel otoño áspero y calculador, diamantes en el cielo más hermosos no me había permitido averiguar. Pareciesen cientos de parcelas de luminosas pupilas inquietando al sembrador de lunas, pareciese una ráfaga de deseos sin cumplir esperando quien lo haga, pareciese que no somos nada frente a miles de personas cayendo con un dejo de luminosidad.

Sin duda viajaba, sin duda era hermoso ver tus ojos caer en mi mirada, era hermoso también como parpadeabas, como tus pestañas erizaban el aire cuando te besaba. No había necesidad de hacer nada mientras la noche apresaba nuestros cuerpos, no había necesidad de oponerle resistencia a la gravedad del tiempo.

Yo lo recuerdo, lo recuerdo como una lluvia de estrellas. Recuerdo esa noche estaba desnudo, eras injerto de mis fantasías. Recuerdo como me incitabas a volar, a irme de este mundo, a saltar y agarrarle de la cola a un astro sin rumbo.

Yo me iba sin dejarte y lo sabes, por eso callaba mil voces de mis labios.



Yo me iba y volvía… yo me iba y volvía… pero jamás desaparecía.

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