25.2.13

La moneda al suelo, rebota y cae.

Vecinos péndulos, rompen horas.

Perros ladran, manos coquetas y pezuñas al aire
raspan paredes, condensan ruidos.

Hay eco y no voz. La tarde no llega por sus huevos

a lo que manos forman circulos, se tornan rojos

muchos soles y él,

explícito mira los ojos llorando afeminadamente, las muecas caen por la pelvis hasta patearlas sin que den cuenta

cruzan ventana

¡dale gas!

closed 24 hours
tarde huevona.

No caen más monedas, palabrerías
se hace fuerte la vecindad sin tiempo
a las 9 despiertos
incrustados.

Le da gusto al perro ladrar, mueve su colita.

Su silencio dice cosas extremadamente ciertas, se las cree. Está felíz con lo que sabe y sonriendo se reconoce. Despíde su cuerpo bonachón dando vueltas y chilla como todo un loquillo.

El pelaje pedigree brilla, desaparece flotando como santo

en un umbral de misticismo
y religiosidad
exquisto.

Adios bebe.











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